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viernes, 28 de noviembre de 2014

Regalos de un Noviembre que se va. Ganas de un Diciembre que asoma al final del calendario.

Para empezar, no sé muy bien cómo llegaste a mi vida. Aunque si lo supiera, seguramente no me querría acordar.
Tampoco sé cuando volviste a aparecer, ni de cuántas formas te he podido mirar a lo largo del tiempo,
pero lo cierto es que no quería que este día pasase sin algo con lo que poder regalarte.

Te he visto ser quien no eras. Te he visto volver, caer, crecer y creer, a mi manera.
Te he visto ser,
te he visto estar, 
y te he visto quedarte dormido y sonreír con algún que otro ronquido.

He hecho que nos entrase el calentón a 300km.
Has hecho que esté toda una noche viciada a una serie americana.
Te he abrazado y sentido lo bonito de ese calor que solo tienen algunas personas al hacerte sentir en casa, aunque ellas no sean tu hogar.
Te he acariciado las yemas de los dedos,
 y he entendido que lo importante de las diferencias es captar las cosas capaces de acercar, y no de separar.

He estado triste muchas noches por pensar que no estabas y te quedabas en cualquier otra parte.
Te he echado de menos y también de más.
Me volviste a ganar de la manera correcta y empecé a ver quién eras. Pasó el verano con ganas de Agosto, y con una despedida de la que tengo muchas cosas que contarte.
Una fuga a Madrid,
personas recolocadas en su debido lugar,
y la mujer de verde escrita en un billete de tren guardado en el libro de tu mesilla.
El tiempo que pasa, y el saber que, a su debida forma, sigues ahí.     
Por eso, me gusta pensar que estás, como me gusta pensar que, a veces, me echas de menos al igual que yo a ti.
Por eso, quiero que sepas que siempre tendrás mi mano para cuando te pueda fallar lo demás.
Ya sean las ganas, los planes, o cualquiera que mienta y te haga sentir que no se puede volver a creer.

Que soples las velas, y que sigas sabiendo quién y qué eres; lo que quieres, y cómo llegar hasta ello. Y que ojalá alguien, o incluso tú mismo, pueda llegar a ver(te) de la forma en la que te veo yo.
No con amor, pero sí con magia.  
Porque lo cierto es que nunca he sabido muy bien lo que tenemos, pero sí que nos tenemos.

Y eso, como ya dijo la chica a la que no le gusta su nombre, es la razón más sencilla y menos complicada de entender qué podía regalarte.
Y que a su vez, es la  manera más sencilla y menos complicada que has tenido,
de volverte alguien especial.

                                                                      
                                                                                                                               Felices 22.

1 comentario:

  1. Me parece uno de los textos más hermosos que he tenido la suerte de leer y créeme cuando te digo que van unos buenos cuantos.. Una cuando termina de leer estos versos lo único de lo que tiene ganas es de volver a leerlos para así repetir esa sensación de encontrarse enamorándose de un texto increíble, de un sentimiento verdadero, real y sincero.

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