Seguidores

jueves, 14 de agosto de 2014

Si tú supieras.

Si tú supieras y yo te contara, amor,
si tú no fingieras,
si yo sí quisiera
si solo fluyéramos
si no hubiera mecánica
y todo dejara de ser trampa.

Si no supiera que eres todo humo.
Si tú vieras que hay cosas que vienen sin filtro
de serie
de frente
pero suave.
Así, como el colocón de los domingos por la tarde.

Si supiera que no tienes la vida desteñida en alcohol
si tú me contaras que aún no sabes que tengo la inocencia que te falta,
la calma de los días grises
las manos suaves
la locura de los trenes y los viernes por Gran Vía.

Si quisieras unirte a vivir con los pies en las nubes
a volarte la cabeza en una noche
al sabor agridulce de saber que puedo arrancarte de cuajo la pena
y que todas las noches fueran cortas si de aterrizar se tratase.

Si yo te contara que puedo llevarte a todos los rincones sin salir de casa
de la luna al cuarto de la plancha
de Los Angeles al café de media tarde
de Bécquer a Bukowski, todo, antes del beso de buenas noches.

Si supieras que estamos en pista
con agosto envuelto en la tristeza
y septiembre estando siempre en la duda
te hablaría de despegues; pero por desgracia, eso sigue siendo cosa de valientes.

Y es que si tú no supieras que somos demasiado diferentes, entenderías mejor lo que es abrazar(me) y sentirte astronauta sin tener que fingir que sigues con los pies en la Tierra.

Y es que, si yo viera todo lo que eres.
Y es que, si tú olvidases todo lo que me falta.


Si tú supieras,
y yo te contara,
amor, haríamos magia como nadie en este planeta que llaman Tierra. 
Pero supongo que hemos decidido ser astronautas en las camas de otros planetas.



                                                                                              Hoy, como nunca.
                                                                                              Así, como siempre. 



1 comentario:

Entradas.