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viernes, 2 de septiembre de 2011

En la calle dicen que somos felices.

Era la cuarta noche que su cama no se deshacía, ya simplemente se dejaba caer al suelo, rendida, y allí quedaba dormida.
Sí, ya se lo que podeis estar pensando, que sí, que qué chica más tonta, lo sé, pero en su defensa diré que le es imposible dormir en esa cama. Le entra resaca de sentimientos con solo mirarla. Resaca de las gordas,  de las que duelen.



Y es que decían que él era de hielo, duro. Pero ella era de cristal, frágil. Y ya se sabe lo que pasa cuando choca un cristal con el frío y duro suelo.

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