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jueves, 25 de agosto de 2011

No estará el sol, sólo tú y yo.

Pasará un día, cuando menos te lo esperes. Estarás tan tranquilo en tu habitacion leyendo algo en el ordenador, o tumbado en tu cama y llamaré al timbre de repente, sin avisar. Ese día estará lloviendo, y estaré en tu puerta chorreando, calada hasta los huesos, y con una botella de Vodka y otra de Ron metida en una bolsa de plástico. Te puedo asegurar que cuando abras la puerta sólo te podrás fijar en mi cara, en mi cara mojada y en la mejor sonrisa que tengo guardada para ti. Sólo para ti.
No me molestaré en decirte "hola" o "que tal estas", no. Sabes que lo primero que pienso hacer es abrazarte, aunque te moje entero, me da igual, y despues besarte como no te ha besado nadie, te lo juro.
Y no, no me molestaré en contarte mil historias absurdas sobre por qué los besos helados me gustan más o por qué las flores de cerezo caen a 5cm por segundo o por qué cuando duermo sin sujetador me pongo mala... ni te diré nada de hacer planes absurdos para irnos de fiesta y perder la cabeza. Lo que haré será dejar las dos botellas encima de la mesa y pedirte en el oido, muy muy bajito, que me lleves a tu cama... A ver si así soy capaz de calentarte con mi calor y poder conseguir derretirte, poder conseguir que no seas de hielo..para que asi me digas que me quieres, y que me lo repitas una y otra y otra vez sin frío de por medio...una y otra y otra vez más...

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